Diálisis: esencial para pacientes con Enfermedad Renal Crónica en la fase más avanzada

Perspectivas sobre la salud

Se estima que la Enfermedad Renal Crónica (ERC) afecta a alrededor de 850 millones de personas en el mundo. En México, datos de la Secretaría de Salud la sitúan como la décima tercera causa de fallecimiento y reportan que, aproximadamente el 11% de los mexicanos la padece; la mayor parte de ellos, sin saberlo.

Este padecimiento consiste en una limitación parcial o total en el funcionamiento de los riñones. Según el nivel de daño que presente el órgano, se divide en cinco fases. En la quinta, la más avanzada, se requiere terapia —como la hemodiálisis (HD) o diálisis peritoneal (DP)— para remplazar funciones renales como la eliminación del exceso de agua corporal y la capacidad de filtrar sustancias tóxicas de la sangre. Estos tratamientos permiten a los pacientes mantener sus vidas en las mejores condiciones posibles, mientras tienen acceso a un trasplante de riñón.

Si bien, todos los procedimientos de remplazo tienen la finalidad de eliminar toxinas y líquidos del organismo, la DP —ya sea manual o continua ambulatoria (DPCA); o bien, automatizada (DPA)— es clave durante el COVID-19, ya que se puede realizar desde casa, sin tener que desplazarse constantemente a una clínica, lo cual reduce la exposición a riesgos de contagio.

La DP es una terapia continua que debe realizarse todos los días. Según la dosis que le prescriba su médico, un paciente puede utilizar entre tres y cinco bolsas en la DPCA; y de 2 a 3 bolsas, en la DPA. En este caso, también deberá contar con una máquina cicladora que lo apoye en el proceso.   

Dar continuidad al tratamiento con la frecuencia indicada y los insumos necesarios, es fundamental para mantener una calidad de vida óptima. Si un paciente con ERC en terapia de remplazo suspende la diálisis o no la recibe de forma oportuna y/o con la dosis adecuada, puede desarrollar síntomas como sensación de cansancio, pérdida de apetito, náuseas, vómito, somnolencia, convulsiones, etc. y tener repercusiones a nivel nervioso, respiratorio, circulatorio, digestivo, óseo, hematológico, inmunológico y/o endocrino.

También puede presentar consecuencias relacionadas con la falta de eliminación de líquidos del organismo, como dificultad para respirar y/o hinchazón de los pies, mismas que se pueden manifestar como elevación de la presión arterial, falla cardiaca o edema pulmonar.  

Eventualmente, estas complicaciones pueden ocasionar el fallecimiento. El tiempo en que este desenlace tarda en originarse depende del estado de salud general y de la función renal de cada persona.

La necesidad de que el paciente reciba su tratamiento vuelve primordial al proceso logístico para entregar en tiempo y forma los suministros requeridos en la DP, ya que, sin él, no sólo la calidad de vida del paciente se vería afectada, sino también, se reducirían sus posibilidades de supervivencia. 

Baxter México recorre cerca de 20 mil kilómetros diarios en territorio nacional para entregar insumos de DP en los domicilios de más de 40 mil pacientes. Asimismo, los capacita para que puedan realizar su tratamiento en casa y les brinda soporte técnico para asegurar el funcionamiento de las máquinas dializadoras. En respuesta al COVID-19, la compañía ha fortalecido sus protocolos de bioseguridad para mantener los más altos estándares de calidad en estas terapias que son clave para salvar y mantener vidas.

Contacto:

Ilse Ancona                                                                                              Jimena Goyeneche                          

Baxter                                                                                                       BCW                                                      

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